Hemos derramado mucha tinta analizando las relaciones humanas y no estamos más cerca de entenderlas desde que empezamos a experimentarlas. A menudo me siento como si estuviera en el borde de un enorme desfiladero, ya que tengo la sensación de que la búsqueda de la unión con otra persona es la fuente de gran parte de la infelicidad.
Antes me comportaba como si estuviera por encima de los asuntos del corazón, sobre todo porque toda mi vida he visto como corroen a la gente que respeto. Pero cuando me sincero conmigo misma me pregunto si al adoptar esa postura evitaba entrar en un juego que aun no logro entender. Después de todo, si estuviera segura de mis convicciones, no me arrepentiría de muchas de las cosas que he hecho o dicho.
Hoy por hoy, vuelvo a estar desafiando los límites, vuelvo a moverme por lo que deseo, ya que encuentro en ello una aventura que, a pesar de todo lo ocurrido, sigue estimulándome. Y por suerte, el mundo siempre te regalará una nueva diversión, una compleja distracción de tus problemas.
Arriesgué y jugué, porque quien no arriesga no gana.
Y, aunque fuera por un corto tiempo, gané.
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